miércoles, 1 de febrero de 2012

¿A QUÉ JUGAMOS?






¿Qué necesitamos para alimentar nuestro ego, nuestras vanidades, nuestras inseguridades, nuestros miedos, nuestras obsesiones…? ¿Es recurrir a la mentira un acto legítimo de fagocitosis ególatra? ¿Quién sabe? Puede que sí….puede que no quede otra, pero, dispuestos a mentir ¿Sería esa la salida que tendríamos que emplear  los que no creemos en ella para ser más aceptados? ¿Deberíamos entrar en un bucle de mentiras donde únicamente serás mal visto cuando te pillen mintiendo y no el 100% del tiempo pensando que eres una persona rara o anormal?
Quizás haya cosas que me pillen demasiado desprevenida, pero quién sabe, es posible que yo también sepa jugar a ello…disfrazarme, jugar a ser alguien, parecer dulce, entregada, “virginal”, aparentar ser más cálida que apasionada…Según algunos, mi fallo principal es mi excesivo liberalismo. Pero mi dualismo es mi baza, soy una perra en mi vida personal, pero no hay quien me gane a protocolaria y correctísima en todo lo demás. Puedo ser la nuera que toda suegra desearía, puedo mantener una conversación sobre muchos temas ¿Por qué no empezar a fingir y a jugar?
Al fin y al cabo, es lo que hacen todos. Todos son infieles, todos mantienen conversaciones calientes, todos alimentan su empobrecido ego de una forma o de otra, e incluso algunos saben ocultarlo con gran maestría…Otros no.
Vamos, que es más que posible que mostrando mi esencia haya ido mostrando todas las cartas, dando cierta ventaja a quien yo no creía pero se ha convertido en mi adversario en un sádico juego donde la vanidad impera ante los sentimientos.
¡Vaya por Dios! Me resulta dantesco que los demás me tachen de rara cuando soy yo quien encuentra tan curiosa a la gente con esta manera de proceder, cuando no entiendo las normas del juego, cuando ni siquiera sé el significado de dicho juego tan mundialmente conocido.  No puedo decir que me fascine, no puedo decir que lo admire y tampoco sería sincera afirmando que me seduce, ya que en mi mundo, las palabras brotan de mi boca y de mis teclas formando una parte intrínseca de mi vida, y esas palabras no podrían ser mentira, porque las mentiras no desahogan, no escuchan, no consuelan…
Lo más importante…lo único que importa es seguir siendo yo pero…¿Hasta qué punto he sido yo? ¿Hasta qué punto no ha dominado mi vida el miedo también? ¿Hasta qué punto no soy tan culpable como los demás? ¿No es posible que, al fin y al cabo, todos estemos huyendo de lo mismo?

miércoles, 25 de enero de 2012

¡Y YO QUÉ COÑO SÉ!


Te pienso en una noche en que no parece existir nada más. Te recuerdo, y tu recuerdo me calma y me excita a la vez, me gusta, me atrapa, me distrae, me satisface…Me todo.
Mis dudas son patentes , pero quién sabe , puede que algún día estén en tus manos, mientras las mías sujeten tus penas. Puede que también algún día, en algún lugar estemos juntos, aunque no será pronto…sigo pensando que no encajas en mi vida, al menos tal como la he concebido hasta ahora.
Cuando pienso en cómo hemos llegado el uno al otro, me vienen a la mente ideas que tampoco encajan con las mías. Soy una especie de pseudocientífica pensando en términos metafísicos...¿Hay alguna intención cósmica que subyace a nuestras vidas? Si así fuera, una cosa es cierta: si bien el universo no es lógico, al menos tiene un gran sentido del humor.
Has estado ahí, pero no como cualquier persona a quien conoces por azar; has estado literalmente ahí (relativamente cerca de mi vida) durante todo este tiempo. Sólo que, para ser franca, tu apellido sonaba tan amenazante como para un Capuleto un Montesco.
Me gusta casi tanto como me desconcierta…he de admitir que necesitaba un soplo de aire fresco, se podría decir que no he sabido lo que buscaba, y ahora sé que no es algo fabricado en serie.
Me sorprende pensar en cuántas cosas cuadran y descuadran, las cosas que pierden y ganan importancia. Las habilidades, los conocimientos, el carácter, el saber hacer…¿Son en realidad las cosas superficiales que en realidad importan? Hay algo que nadie me ha enseñado hasta ahora:  A ir despacio.
De repente estoy en un restaurante, unos chillidos estridentes de unos críos llorando me ponen de mala leche. Mis iguales, los hasta ahora “aceptables” hubieran alimentado esa mala leche, y yo hubiera podido valorarlo, sintiéndome comprendida en contra de la mala educación actual, del mal papel que ejercen los padres del niño…Sí, y el resto de la tarde se podría haber convertido en un debate político. Pero no. Tú lo encuentras algo divertido e intentas hacerme entender que sólo son críos, justo antes de contarme cómo tu padre te daba lecciones y te examinaba sobre tus conocimientos de educación vial, justo cuando noté lo entrañable que te resultaba tu propio recuerdo.
Me enseñas a ir despacio al ser tú, al mostrarte como eres, al no intentar ser perfecto, al admitir tus debilidades, al no intentar aparentar lo que no eres, y al no andarte con un montón de gilipolleces que detesto.
Para acabar con las gilipolleces impropias de este rincón (por las cuales pido perdón a los lectores. Juro que será la última) he de admitir algo indigno: Estoy escuchando “Canción sin emoción”, la cual me echará una mano en los siguientes párrafos (denigrante, lo sé).
Sé que te gustaría que etiquetase estas emociones con un “te quiero” pero…¿Qué le digo yo a mi alma si mi canción no está terminada? Desde mi posible incapacidad no hay palabras que describan las emociones nuevas de una forma exacta. Hubiera sido tentador mostrarme de otra forma o, lo que es para mi entender “venderme” un poco mejor. Algo así como haberme auto otorgado la categoría de una mujer emocionalmente estable, o intentar disfrazar mi inestabilidad bajo una especie de persona súper especial. Todo para explicar que soy una golfa, sin más, que puedo llegar a ser como esos hombres de quienes se quejan el 90% de las mujeres. O lo que es peor, algo así como intentar emborracharte con palabras bellas y esclavas que me hiciesen parecer a tu entender interesante y ofrecerte un aspecto de espontánea a todas horas…Sí, posiblemente podría haber hecho más. Pero esa, lamentablemente, no sería yo.
Posiblemente si tuviera dotes artísticos sobre el amor podría haber escrito algo más completo, pero ambos sabemos dónde están mis límites, yo encuentro auténtica belleza en el sexo, en las miradas, en los gemidos. Tiene gracia, al final no somos dan diferentes equiparándolo a una religión.
Yendo despacio…cauta y…en definitiva, a mi manera, responderé a todos quienes me preguntan a dónde me dirige todo esto o a quienes me hablan de monopolios: ¡Y yo qué coño sé!

jueves, 5 de enero de 2012

EN ESTADO PURO











Y lo dejamos aquí...finalizamos en este punto. Un año, justo un año en que todo ha cambiado en mi vida, ya no mi perspectiva, que con pequeños matices se ha mantenido estable desde mi adolescencia, si no mi forma de prodecer. No pienso ser lo correcto cuando ello implique no ser feliz, no quiero que mis familiares se sientan orgullosos de mí sin que yo pueda vivir a mi manera...Eso no.
Basta de fingir, basta de dudas, "aguanta el tipo y anda", me repito una y otra vez...y allá voy, temblando, con temor a perderme por el camino, pero con la firmeza con que un gladiador se enfrentaba a su adversario delante del populacho, con la única diferencia de que yo soy más Espartaco que Teocles, ya que no busco el clamor, sino la libertad.
Viviendo en una sociedad con normas implicíticas, sustentadas más en la tradición que en la razón y la psique yo no digo "no".
No me conformaré con menos, pero sí intentaré redefinir el calificativo "menos".
No soy celosa, no tengo que serlo, no quiero serlo y no voy a integrarme en una charla al respecto, no voy a criticar a una mujer guapa que no ha cometido más delito que serlo.
Prometeré lealtad, pero jamás fidelidad porque he descubierto que, más allá de los maquillajes y tacones (accesorios que me interesan lo justo y necesario), soy una mujer coqueta, a quien le gusta agradar, que quiere sentir siempre la novedad, que no quiere dejar de vibrar, o quizás quiere aprender a vibrar.
No me disculparé por ser como yo soy y mucho menos accederé al imperativo categórico de la monogamia  de boca que practican  o dicen practicar los inseguros que no son capaces de enfrentarse a sus propias miserias, que no pueden mirarse al espejo y decir "quiero algo más, tengo ganas de alguien que no es mi pareja y no soy mala persona por ello" y ,por supuesto, no cabe mencionar, que si no se lo dicen a sí mismos ¿Cómo van a ser capaces de decírselo a sus parejas?
Cuando llegue mi momento, si es que llega, quiero un amigo, un compañero, un amante, un cómplice, quiero que tengamos secretos, pero secretos nuestros, porque no tiene nada de mala la individualidad.
No tiene nada de malo tener tu parcela y dejar de lado esa absurda idea de ser una mitad, sinó formar parte de un todo como una unidad propia, independiente, complementada por otra unidad, pero jamás hablando de mitades...¿Cuántos de nosotros se va con esa mitad que dejamos por el camino?
Nuestras pasiones, nuestros deseos, ambiciones, nuestros sueños, nuestras perversiones...No...No seré yo quien las pierda.
No sé en qué punto estoy, sé que no soy una santa y tampoco soy una puta (y no me refiero al sentido literal de palabra). Sé quién soy, soy una mujer, quiero seguir siéndolo toda mi vida, cueste lo que cueste y aceptando a las personas que me recuerden lo mujer que puedo llegar a ser, y así es, guste o no te guste, así es.
Quizás necesito que me entiendan, que no se tomen mis  palabras como "Menudo chollo", ni tampoco como "Menuda desviada". Supongo que para mí entender mi propia forma de sentir es fácil, aunque también entiendo que no es fácil hacerlo entender.
Sobre todo, si entras en mi vida, no lo hagas para tener que pedirme perdón en el futuro por haberme pedido algún dia que no fuera yo misma, ya que ésta soy yo, sin más dilaciones.
No es mi mejor carta de presentación, puede que sean sólo mis propósitos para continuar así el nuevo año, o puede que una declaración de intenciones...
¡Yo qué coño se!

sábado, 17 de diciembre de 2011

YO, MEZQUINA




Buenos días, me presento: Soy una auténtica y vulgar mezquina.
Soy mezquina cuando pienso, soy, ante todo mezquina instintivamente cuando siento y, lo más preocupante es que empiezo a ser mezquina, cínica y prepotente cuando me expreso.
Nací y me crié en el seno de una familia analfabeta funcional, adjetivo que puedo atribuirme hasta la edad de unos ocho o nueve años.
Lo recuerdo como si fuera ayer. Había días, en el colegio, cuando era pequeña en que no cesaban las críticas de los profesores hacia mi persona "Habla bien" "Escribe bien" "Las expresiones que utilizas con incorrectas" "Ningún niño habla tan mal en el aula"...La sensación era dolorosa, me causaba rabia e impotencia.
Odiaba a quienes me increpaban, supongo que porque me sentía inferior a ellos; odiaba a mi familia por haberme hecho como era. Tal vez suene extraño pero en el fondo me odiaba también a mí misma, tanto por mis limitaciones como por odiarles a ellos.
Un buen día lo decidí, así de crudo…Tenía 9 años y debía decidir, y era de parte de los profesores de quienes me pondría, lo que supondría, obviamente inhabilitar a mi familia para tener en cuenta cualquier tipo de opinión que me diesen. Dejé de valorarlo y me centré en ser lo que soy, unos veinte años después.
Ahora soy una persona competente, ambiciosa, con un buen currículo académico, no soporto las faltas de ortografía, no soporto que alguien se exprese mal (puedo afirmar que automáticamente me deserotiza), no soporto las redundancias. No soporto, no soporto, no soporto...en eso me he convertido. En una especialista en no  tolerar, en alguien que tiene sentimientos negativos cuando considera que alguien es inferior (infraseres, les llamo) en cualquier aspecto. Y no me justifico, no tengo perdón. Soy consciente.
Tengo muy claros ciertos ítems y cualquiera debe cumplirlos para entrar en mi vida, incluso para meterse entre mis bragas, hasta que un buen día me digo: "De acuerdo, filtras hasta que puedes soportar algo, pero, el hecho de soportar algo, que no te ponga de los nervios, que reúna todos los ítems que creías necesarios ¿Eres feliz?".
Triste y jodidamente la respuesta es "NO". Yo tengo muchas cosas, pero no vibro. Siento, es cierto, siento, quiero, tomo cariño, doy abrazos...pero no vibro. Puede que sea la típica etapa de la mujer que está cerca de los treinta y empieza a plantearse todo que ha hecho en su vida y, sobretodo, lo que no ha hecho. Pero el caso es que nunca le había dado importancia al hecho de no vibrar, hasta ahora.
Esa idea retumba y retumba en mi cabeza sin dejarme pensar en otra cosa, sin dejar que me concentre. Y lo busco, admito que lo busco sin cesar, pero no lo encuentro. Puedo finjir engañarme idolatrando a la gente que me empeño en que me interese, pero no sé que, en el fondo, muy fondo, que no me harían vibrar. Quizá sí sexualmente, pero no sonaría música de fondo, no sentiría mariposas y, lo más importante, podría follarme sus cuerpos, pero no sus mentes. Quizás yo sea eso, una follamentes.
Ahora exijo un poco más. Ya no sólo quiero que reúnan mis ítems impuestos, quiero que no sean mediocres, emocionalmente hablando, quiero que sean soberbios, que tengan una visión sobre el mundo que me sorprenda, que admire...como el pobre lector (al que sé que le estoy dando la brasa) se habrá dado cuenta, no tengo ni idea de lo que quiero.
Una cosa es cierta, cada vez tengo más claro lo que no quiero, y es dejar de ser una mezquina.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

EL NOVIO DE MI HERMANA











Me parece degradante, asqueroso, indigno, propio de una traición…puede que por eso acabase tan sumamente excitada porque, haciendo honor al gran Woody Allen, el sexo es sucio si se hace bien.
Por obras en mi casa tuve que mudarme un par de meses a casa de mi hermana Mila, alguien especial para mí, con quien mantengo una magnífica relación. Ella vive con su novio, Álex, un chico imprevisible, descarado, no demasiado cordial, pero, al fin y al cabo, buena gente y atractivo.
Los días transcurrieron con normalidad, intentaba no molestar, me levantaba con el mayor silencio posible, desayunaba fuera de casa e iba a la oficina. Volvía antes de la hora de cenar y ése era el momento en que disfrutábamos de la cena los tres mientras charlábamos.
No sabría decir lo que pasaba, pero casi sin darme cuenta, mi relación con Álex se fue volviendo más agradable. Hablábamos de muchas cosas, un día vino a buscarme a la oficina…en fin, tengo que admitir que, puede que inconscientemente, empecé a arreglarme más…sigo diciéndolo…no sabría definirlo.
Miradas, sonrisas, largas conversaciones hasta las tantas de la madrugada, mis pijamas cada vez más pequeños y aquellas largas noches deslizando mis manos por todo mi cuerpo imaginando que eran las suyas. Empezó a excitarme, y debo admitir que el hecho de que fuese el novio de mi hermana, aunque lo sabía perverso, me ponía cachonda hasta puntos inimaginables.
Empecé a masturbarme con frecuencia, prácticamente todos los días pensando  en lo que podría suceder, pensando en besar tu boca, su cuello, dirigir sus manos para que agarrase con fuerza mis pechos…pensaba incluso en él follando con mi hermana y aquello también me excitaba.
Un día mi hermana me llamó por teléfono y quedamos para comer  cerca de mi trabajo.”Tengo algo urgente que comentarte y debe ser a solas”, me dijo.
 Tenía planeado irse un fin de semana fuera (no quiso especificarme el motivo) pero sí me pidió un enorme favor. Álex no debía enterarse de que era ella quien se iba, tenía que pensar que quien se iba era yo ¡Claro, he olvidado especificar que mi hermana y yo somos gemelas y además sin distinción alguna físicamente! Las dos somos morenas, ojos marrones, ambas somos delgadas, tenemos grandes pechos…todo igual, incluso el mismo corte de pelo, aunque con distinto peinado, nada que no tuviese arreglo.
La conversación se produjo más o menos de la siguiente manera:
-Natalia, tienes que hacerlo, por favor, no preguntes.
-¿Y cómo coño quieres que finja ser tú? No sé cómo os comportáis el uno con el otro a solas…¿Pero qué quieres, que me lo acabe montando con tu novio o qué?
-Tranquila, no me voy hasta la semana que viene y te diré todo lo que tienes que saber. Cuando me vaya, supuestamente te habrá venido la regla, estarás rara y no tendrás ganas de sexo. Álex es sumamente comprensivo con eso, no habrá ningún problema. Además, puede ser divertido.
-Mila…es que no me veo capaz, puedes explicarme cosas en una semana pero no soy tú, no me comporto exactamente igual que tú…
-No me jodas, nadie notaría la diferencia, ni siquiera él, andaaa por favorrrrrrrrr.
-Está bien, cuando vuelvas me lo contarás todo, me dirás dónde has estado y por qué me estás metiendo en esto. Ése es el trato, dejando aparte que me debes un favor enorme.
-Acepto, es justo, cuando vuelva te lo contaré todo y, por descontado, te debo una hermanita. Lo primero que tienes que hacer cuando me vaya es ir a la peluquería…
En fin, me dejé liar por ella, no sé si por hacerle el favor o por hacerme la ilusión de ser la novia de Álex durante un fin de semana…Por suerte, lo sabía todo sobre mi hermana: sus gustos, preferencias, carácter, temperamento, manías…Por desgracia, a quien no conocía tan bien era a Álex, a quien se suponía que debía conocer perfectamente para interpretar ser su pareja, y más en fin de semana, que es cuando no se trabaja. “Que sea lo que Dios quiera”, pensé.
A lo largo de la semana estudié rigurosamente a Álex, su carácter, su forma de moverse…mi hermana me explicó meticulosamente  todo lo que debía saber.
Por fin llegó el día y mi hermana, haciéndose pasar por mí con una gran destreza, fingió irse un fin de semana con unas amigas a una casa de campo. Mientras Álex pensó que me acompañaba al aeropuerto yo no dejaba de caminar de un lado para otro, con esos jodidos tacones de Mila, esa ropa provocativa una talla por debajo de la nuestra…Y volvió a casa:
-Hola cariño ¿Cómo estás?
-Bueno…no demasiado bien, creo que va a bajarme la regla…ya sabes que no me pongo demasiado bien en estos días.
-¿Te preparo la infusión que te calma el dolor?
-¡Claro, muchas gracias amor! –le dije – Joder, odio esas malditas infusiones que toma Mila, empezamos bien…
-Mientras me preparas la infusión pondré pasta a hervir e iré preparando la cena.
-Genial ¿Me la haces con esa salsita que tanto me gusta?
-Claro cariño, pensaba hacerlo (lo tenía perfectamente grabado en la cabeza, Mila no obvió detalle) ¿Una copa de vino tinto mientras tanto?
-Sí…¿Qué te parece si nos ponemos un poco a tono esta noche?
-Mi amor…con la regla…no creo que me siente muy bien.
-Venga, sólo una copa de vino y un poco de Marihuana…(De puta madre…el vino aun puedo soportarlo pero como fume hierba acabaré colocadísima, no suelo fumarla…siempre le dije a Mila que dejase esa mierda…)
-Está bien cariño, pero sólo eso.
Alex fue a darse una ducha y pude tirar por el fregadero esa asquerosa infusión (un problema menos). Preparé la receta lo mejor que pude, puse la mesa exactamente como lo hace mi hermana, exactamente igual que mi madre.
Cuando volvió al comedor, la cena estaba lista y la serví, lo que no esperaba es que me soltase un beso de tornillo antes de sentarse. Por un instante parecía que mis bragas hubieran saltado del río Nilo directamente a mi vagina…pero mantuve la compostura. La cabrona de mi hermana me dijo que cuando ella tenía la regla él ni se le acercaba porque sabía que estaba irascible. No lo entendí, pero repito, mantuve la compostura.
Acabamos la cena, mi hermana nunca cena con vino, prefiere el agua, más bien le gusta tomarse una copa de vino después de cenar mientras se coloca con esa hierba de los cojones, así que eso debía hacer yo. Y así lo hice.
-Ven cariño, te dolerá la tripa, deja de hace un masajito, túmbate sobre mí e intentaré relajarte.
-Oh, no es necesario, puedo hacerme un masaje en círculos por la barriga, vienes cansado, no te molestes.
-Sabes que no me molesta, ven aquí tonta.
-Está bien
Empezó a masajearme la barriga, lo cual no calmaba un dolor que no tenía, más bien me calentaba más y más por momentos.
Cuando empecé a relajarme, meditar y pensar que sólo era un masaje, se produjo un imprevisto: colocó las manos en mis pechos. “Pues no parece que los tengas hinchados cariño, normalmente se te ponen enormes cuando te viene la regla ¿Te duelen”.
“Oh no, para nada, esta vez por suerte no me duelen” le contesté casi teblando “lo que es cierto es que me molesta un poco, por sí solas no me duelen pero si me las tocas me molesta un poco”. Perfecto, siguió con la tripa.
-¿Otro porro nena?
-¿Otro cariño?
-Venga…uno más…
-No, no me apetece demasiado.
-Venga, uno a medias.
-Está bien, pero no más.
Mientras él preparaba el porro fui al baño a llamar a mi hermana:
-¡Joder! Respeta que estás irascible…ya me he dado cuenta con el morreo que me ha soltado.
-¿Cómo? Jajaja
-Punto uno, no te rías. Punto dos, he estado a punto de tener que tomar esas jodidas infusiones que te van bien para la regla y que yo odio, por suerte he podido tirarla por el fregadero. Punto tres, me está masajeando la tripa, ya que por lo visto, a ti te encanta que él lo haga. Punto cuatro, me ha tocado las tetas para comprobar si estaban más hinchadas con la regla y se ha dado cuenta de que no…Punto cinco, estoy fumando porros para parecer tú ¡Joder, te he dicho mil veces que dejes esa mierda!
-Lo siento hermanita, jajajaja….ejem…lo siento…Haz exactamente lo que yo te diga.  Acábate el porrito y dile que te ha venido un sueño espantoso, que no te encuentras bien y deseas ir a la cama, tómate una pastilla para dormir.
-¿También tengo que meterme tus asquerosas pastillas? Milaaaaaaaa… me encantas, pero no me gusta ser tú…
-¿Prefieres eso o follarte a mi marido?
-Las tomaré.
-De todos modos es extraño, te juro que no te mentí cuando te dije que Álex me deja a mi aire cuando tengo la regla.
-Lo que tú digas, te cuelgo antes de que note que tardo mucho.
Lo cierto es que mi hermana no se caracterizaba por mentir, de modo que algo extraño estaba sucediendo ¿Tenía Álex el fin de semana menos respetuoso y empático de su vida? Volví al salón.
Se había puesto cómodo, simplemente con una camiseta blanca de manga corta y unos bóxers…¡Madre mía!
-Ten cariño, con lo que has tardado me he fumado casi la mitad ¿Te encuentras bien?
-Pues no mucho, la verdad, me lo acabo y, si no te importa me voy a la cama. Me tomaré una diazepán a ver si me quedo dormida rápido. Quédate un rato aquí si quieres leyendo o viendo la tele. Enserio, no me importa.
-Deberías dejar esas pastillas (“eso digo yo”, pensé), pero esta noche no te diré nada porque te sientes mal. De todos modos iré contigo a la cama, estoy algo cansado.
-Ah, como quieras.
Me acabé el porro y colocada perdida me fui a la cama con Álex. Me tomé la dichosa pastilla en la cama y me dispuse a dormir de espaldas a él. Me abrazó por la espalda y colocó su cuerpo junto al mío. Podría afirmar que sólo con eso experimenté el momento más excitante de toda mi vida, al menos hasta entonces…
A las nueve de la mañana sonó el despertador. Le vi, le miré, estaba estupendo, sexi y morboso. Me hubiera puesto entre sus piernas y le hubiera despertado con una felación, pero de nuevo, me contuve…
Fui al baño y me masturbé pensando en ello, en haberle despertado chupándosela hasta que se corriese en mi boca…uffff…no necesité mucho tiempo para correrme.
Pasamos el día fuera, fuimos a dar un paseo por unos mercadillos por la mañana,  comimos en el restaurante favorito de mi hermana y por la tarde hicimos unas compras. La verdad es que fue un día más que agradable, me gustó cogerle de la mano, pero lo mejor era cuando se acercaba y me abrazaba por detrás…notaba su pene clavado en mi trasero y me sentía en estado de éxtasis.
Decidimos cenar algo ligero en casa, filete a la plancha y ensalada de tomate y queso fresco. Si he de ser sincera ese día prácticamente olvidé que debía aparentar encontrarme mal, ya que disfruté tanto de su compañía que no pude evitarlo, de modo que también disfrutamos de una entretenida y dinámica cena. Él se ofreció a fregar los platos y recoger la mesa, de modo que fui a la habitación de mi hermana para ponerme cómoda.
Cuando bajé, tenía preparadas dos copas de vina y un porro preparado. Ese día me importó menos…incluso me apetecía, no había pasado un día tenso. Tomé la copa de vino y  los porros vinieron uno tras otro, tas otro, tras otro. Mientras tanto, empezamos sentirnos bastante colocados, reímos a carcajadas, mantuvimos las típicas conversaciones transcendentales que mantienen los que se colocan, y luego reíamos de nuevo de esas conversaciones.
Decidimos fumarnos el último porro en la cama.
-Estás muy guapa hoy, hacía tiempo que no te reías así. (“Ni te imaginas”, pensé yo)
-Gracias cariño, últimamente he estado ocupada, ya sabes.
-Anda, ven y túmbate a mi lado.
Me metí en la cama casi tambaleando de un lado a otro (estaba my colocada). Él puso la luz tenue y me abrazó, colocando mi cabeza en su pecho. Me quedé dormida al instante, sin saber porqué, aquella situación me relajaba, ya no me ponía nerviosa. Me desperté en mitad de la noche notando sus manos acariciándome, sobándome los pechos, y notando su respiración agitada.
-Cariño, ya te he dicho que no me encuentro bien, ya me ha bajado la regla así que…
-Es extraño, he estado un buen rato tocándote el coño y es cierto que estaba húmedo, pero mis manos no se han enrojecido con tu regla.
-Claro, será por llevo un tampón-Dios, esto era la muerte-
-No he notado hilo alguno.
Acto seguido empezó a besarme, a magrearme, a lamerme las tetas…Intenté resistirme, pero sin éxito, Álex era imperativo y yo estaba demasiado cachonda así que me dejé hacer…
Seguimos besándonos, me agarraba del pelo, agarraba mi trasero con fuerza, succionaba mis pezones, lamió todo mi cuerpo, bajó hasta mi sexo, que chupó como un caramelito…Cuando no pude más, me abalancé sobre él, me metí su polla en la boca de inmediato (tenía la necesidad de quitarme el mono), me la metí hasta la garganta…
De pronto me dio la vuelta, me colocó boca arriba y empezó a follarme la boca. Yo le agarraba el trasero y se lo presionaba para que me la metiese más adentro, hasta la garganta. Me libré como pude, me puse encima de él y empecé a follármelo como una perra en celo, salvaje, ardiente…no podía parar de gemir, de arañarle el pecho.
Paraba, volvía a bajar hasta su polla y, de nuevo, se la succionaba hasta mi garganta. Volvía a penetrarme, esta vez, encima de él pero de espaldas. No era yo, parecía poseída por una ninfómana. Se incorporó y de nuevo cambiamos de postura. De nuevo estaba encima de él, pero esta vez él estaba incorporado. Estallé en un orgasmo al instante y cuando él estuvo a punto de correrse exlcamó:
-Sigue, Natalia, me corro…
No nos dijimos nada más, volví a fingir que dormía…¡Sabía que era yo!
Al día siguiente llegaba mi hermana y yo misma me ofrecí para ir a buscarla al aeropuerto. Una vez la vi, le dije “espera, no nos iremos aun, vamos a tomar un café aquí en el aeropuerto”.
-Bien, he cumplido mi parte del trato, es eso sin mencionar el favor a ciegas que te he hecho, es el momento de que me cuentes la verdad.
-Natalia, no hay ninguna verdad que contar, te conozco demasiado…
-¡Explícate!
-Hermanita, te conozco desde siempre, nos formamos juntas en el vientre de nuestra madre, nos criamos juntas y además de mi hermana eres mi amiga. Te conozco.
-¿Y eso qué tiene que ver con tu misterioso fin de semana?
-¿Lo has pasado bien?
-Sí, tengo cosas que contarte.
-No, no tienes nada que explicarme, por eso me fui. Adoro a Álex pero él no es de mi propiedad. Concibo el amor a mi manera y no de forma exclusiva. Lo que ha pasado tenía que pasar, lo he pasado estupendamente en un seminario, eso es todo…Te quiero y le quiero, no hay nada que contar…
-Yo también te quiero, la obra está casi terminada, me iré enseguida.
-No hay prisa ;-)
Nos fundimos en un abrazo y volvimos a casa.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Y ASÍ SON LAS COSAS...







Vacío y más vacío. Eso encuentro en todo lo que me rodea. Sólo encuentro un surco vacío para lo que la mayoría de mediocres llaman “vida”.  Mi enfado con el mundo resurge como un ave fénix y lucha contra mi positividad hasta que este segundo se siente vencido, agotado y sucumbe ante la puta realidad.
Muchos se preguntan en este momento “¿Dónde está mi Dios?” Yo simplemente me pregunto en qué habré fallado o hasta qué punto habré sido víctima de las circunstancias o, más bien, víctima de mí misma.
He sido mi peor enemiga en un momento de no retorno y mi aliciente ha desaparecido. Tanto que contar y tan pocas palabras para hacerlo me ahogan en un mar seco, porque ni llorar me sale. Lo intento, pero no lo consigo.

Ésta soy yo, quien entusiasma pero defrauda, quien no consigue sus metas soberbias, quien acepta sin conformarse y luego se lamenta…quien escribe sobre la vida y en realidad no sabe vivir, quien da lecciones de vida y no tiene ni puta idea de cómo afrontar la suya, a quien debes hacer caso pero jamás tomar como ejemplo.
Me ronda por la cabeza volver a levantarme, volver a fingir esa fuerza, volver a esa farsa pero ya estoy harta de fingir. Es gracioso, cuántos años esa palabra ronda por mi mente…fingir, fingir, FINGIR…
Siempre me he dicho que soy algo más, que soy diferente, pero mis esfuerzos por ser distinta no me hacen original, más bien todo lo contrario, todos nos esforzamos por ser distintos, y algunos conseguimos convertirnos en encantadores de serpientes, pero es tan efímero…

Y si sólo fuera eso, si sólo fuese eso, si no fuese nada más incluso encontraría una nostalgia exquisita en la desdicha, pero no…la cosa no empieza ni acaba con esto…

jueves, 17 de noviembre de 2011

LO QUE AINOHA ENTIENDE POR "RELACIONES TÓXICAS"








Relaciones a largo plazo maravillosas en las que todavía sigue viva la chispa, sí, ésas, ésas tan maravillosas de las que todo el mundo ha oído hablar pero nadie ha visto…Una cosa es cierta, en las películas, en los libros (es decir, en la puta imaginación de los autores) suena maravillosa.
Entonces decides tener una y, por supuesto, follar como leones, tener enanos y ser felices para siempre (como dice Michael Douglas en “Instinto Básico").  
Pasa el tiempo, y las leonas se han convertido en vacas que corren que se las pelan para empotrar el coño en la pared sin que el pobre toro tenga la más mínima posibilidad de penetrarlas.
Ayyy  pero si al menos fuera un toro diríamos que tiene algo de delito, pero es que el toro ya no es un toro, es un cerdo, y no precisamente de los que comen bellotas, porque su jamón ni es ibérico, ni se puede considerar del país.  A lo sumo se parece a una mortadela del día (barata, accesible, insípida y que mata el gusanillo en momentos de desesperación).
Lo de tener enanos...eso ya es otra cosa, porque claro, tus deseos iniciales, inconscientemente seguían una cronología natural, follar como leones y luego tener hijos, nunca las dos cosas combinadas (es decir, en el fondo lo sabías y no hiciste nada por impedirlo ¡Imbécil!).
Y claro, lo de ser  felices para siempre, parece que la gente no te ha entendido. Tú no te referías a ser feliz, tú te referías a estar cómodo, no tener demasiadas discusiones, ir de putas de vez en cuando y que los críos estuvieran bien educados. Pues resulta que para tan poco demanda hay muy poca oferta, porque ni eso te ha salido bien.
Tu mujer (igual que las vacas) empotra el coño contra la pared  cada vez que quieres follártela, tus hijos te toman por el pito del sereno y, por si podía pasar algo más, vas a visitar a tu putilla favorita y resulta que no está disponible porque ese día le ha venido la regla.
En conclusión chicos, la vida es bella y no hay que desperdiciarla ¿Alguien se lo cree?