Mi pequeña obsesión, mi “extraño amor”. Aquello que me provocaba tanta emoción, que me daba miedo, vértigo, a quien casi no podía mirar a la cara, sintiéndome como una quinceañera con cada mirada, con la posibilidad de un saludo efímero.
Eres especial en tu esencia, con tu complejidad, con tantas similitudes…con todo aquello en realidad indescriptible, empatizando conmigo y yo contigo en aspectos en que prácticamente nadie sabría hacerlo.
Sabes lo que es huir de la vida, de los sentimientos, de la gente, de las cosas y sabes extrapolar esa huída a todos los aspectos, a todos los contextos.
Hubo un tiempo en que deseé ser especial para ti, hubiera querido ser aquella persona en que te apoyaras, con quien contases para compartir tus problemas, sujetar con mis manos tus penas y que en las tuyas reposaran mis dudas.
Me pudo temblar el pulso al verte en ocasiones, aunque fuera de lejos, todo por parecerme tan diferente, tan especial. Sin embargo no me tembló al tenerte cerca. Tus labios en los míos no provocaron mariposas. Sí ciertos nervios, sí cierta sensación que no me dejaba indiferente…Pero entendí, y por fin sin juzgar, que tienes todo el derecho a la huída, incluyéndome o excluyéndote de tu vida como te plazca.
Lo cierto es que la serenidad con que acepto que me hayas excluido me llena de orgullo. Mi tolerancia a la frustración es cada vez mayor…cada vez tengo que mostrar menos tolerancia porque cada vez es menor la frustración. Por fin entiendo que lo mucho o poco especial que sea no depende que quién quiera mantener mi presencia en su vida.
Y aquí viene donde nos falta la música, donde la banda sonora de la película con final feliz ha dejado de sonar. Lo cierto es que ayer me hubiera hecho feliz la simpleza y mediocridad de la mayoría. Hubiera querido ser más convencional y sentir la dicha y la plenitud de haber retomado una atención que parecía muerta, que pensé que no resurgiría.
Pero no. Como siempre digo, me seduce una cara y un cuerpo cuando hay una mente que los mueve que vale la pena conocer, poseer,dominar…ADMIRAR. Yo admiro tu mente, `pero no deseo poseerla…no deseo follármela y puede que ahora seas mas especial que nunca, tan sólo por el regalo de haberme dado la oportunidad de descubrirlo. Es otro aprendizaje más.
Por todo ello, estimado y distinguido amigo…Infinitas gracias.